Prácticas Profesionales en La Rioja

La Asociación Inter Europa, desde el año 2004, lleva acogiendo a más de 68 jóvenes de otros países para realizar prácticas profesionales en diferentes empresas y organizaciones riojanas. 

 

Conoce la experiencia de Serena

“Leonardo da Vinci” es un proyecto Europeo para jóvenes que quieran realizar unas prácticas laborales en un país extranjero. Mi experiencia personal empezó el pasado 5 de Julio, con otros cuatro compañeros italianos, en Logroño, una ciudad de la que, sinceramente, no tenía muchas expectativas, pero que al final me ha sorprendido.

Las primeras impresiones fueron positivas, siempre estuvimos de acuerdo en que Logroño es una ciudad interesante, muy bonita y tranquila…tal vez demasiado.

Nuestra acogida fue, y sigue siéndolo, muy cálida. De hecho, las características que compartimos los italianos y los españoles nos acercan mucho. Sin embargo, encontré también algunas dificultades: lo más evidente fue acostumbrarme a horarios diferentes, horarios que marcan los momentos principales de la vida española desde siempre y que a los extranjeros nos parecen tan raros, inusuales y a los que, sin quererlo, intentamos oponer resistencia hasta que llegamos a hacernos a ellos.

Para entender mejor una cultura, para realmente disfrutar de todo lo que nos ofrece, los platos típicos, los espectáculos tradicionales o las costumbres en general no son suficientes. La visión que obtendríamos sería siempre demasiado superficial. Tenemos que formar parte de ello de una manera activa, dejar los prejuicios típicos de ser un simple turista y dejarse llevar por lo cotidiano. Tampoco para mí ha sido fácil, el instinto de no dejar nuestros hábitos es algo intrínseco, que nos acompaña siempre, pero después de casi tres meses, a lo que antes no podía acostumbrarme, ahora es tan cotidiano para mí, que me parece algo que he hecho desde siempre. Por eso, el primer consejo es dejar cuanto antes todo tipo de creencias o “leyendas urbanas” respecto a una cultura y mezclarse con los nativos, meterse lo más posible en sus ritmos y su estilo de vida.

Conseguirlo no es cosa tan difícil: el camino más simple y directo aquí en Logroño lleva el nombre de “Calle Laurel” donde he descubierto la agradable costumbre de los “pinchos”. La manera más bonita de socializar, aprovechando LAS buenas comidas y EL buen vino, cosa que un italiano nunca podría rechazar, andando de un bar al otro con la compañía de gente con la que compartir un buen rollo, después del trabajo por ejemplo.

Gracias a estos momentos o a otras actividades, deportivas o de voluntariado, pude conocer a mucha gente con la que quedo ahora, con la que descubrir y aprender cosas nuevas, viviéndolas en primera persona en un continuo intercambio cultural. Otro consejo es no limitarse a los deberes, el estudio o el trabajo, no encerrarse en casa, sino aceptar cualquier propuesta aunque parezca no tener nada que ver con nosotros.

Pedir informaciones o consejos además es fundamental: así se pueden evitar sorpresas desagradables y una visión equivocada de la realidad, como lo que me ocurrió cuando me decidí a visitar Calahorra un domingo por la tarde. Parecía un pueblo vacío y de ningún interés; a lo largo de la semana estuve otra vez, y de repente un escenario nuevo: gente de fiesta, peñas, charangas, la vida de un pueblo que parecía no tener nada y  que de repente se anima. Esto es lo que suele pasar cuando somos arrastrados por la ansiedad típica de los turistas, que nos lleva a querer ver la mayor cantidad de sitios posibles sin disfrutar totalmente, sin que su esencia nos toque.

Ahora estamos en los San Mateos, las fiestas de Logroño y otra vez la ciudad cambia su cara bajo tus ojos y descubre otro lado de sí que todavía no había visto. Todos los días, desde la mañana, se puede disfrutar de espectáculos, conciertos, muestras, degustaciones, bailes y mucho más.

La atmósfera fiestera aumenta cuanto más te acercas al casco antiguo y así es como debería ser esta experiencia: cuanto más te acercas al corazón de una cultura, a lo más profundo, más se entiende su manera de ser, sus porqués y de repente, sin darte cuenta, muchos interrogantes se desvelan.

Así fue Logroño para mí. Con el tiempo se ha revelado su realidad, en muchos aspectos de una cultura, la ibérica,  que está muy cerca de nosotros los italianos.

Tres meses no son mucho tiempo para descubrir la identidad de un país, muchas cosas tendría que ver y aprender todavía pero, al final, no son tan pocos para darse cuenta de lo que te rodea. El truco está en la manera de enfrentarse a algo a lo que no se pertenece: puedes elegir entre hacer el turista y admirar de lejos todo como un cuadro en un museo o acercarte a ese cuadro tanto que seas parte de él. 

Serena Nicoli
28 años Licenciatura en Lengua y Literatura Extranjera
Realizó sus prácticas en “Pincel y Ratón” durante 3 meses (5 Julio – 5 Octubre)