La importancia de realizar experiencias internacionales desde niños y nuestro rol como padres

La semana pasada acudí a una reunión de padres de la escuela de mi hija de 4 años. Durante la misma, la tutora nos invitó a los padres a dejar que nuestros hijos resolvieran sus problemas por ellos mismos ya que de esa manera adquirirían autonomía. Puso como ejemplo el de un niño que intentaba quitarse la chaqueta sin soltar la bolsa del almuerzo. Después de varios minutos intentándolo, la tutora le dijo: parece ser que la chaqueta no sale porque está la mochila, ¿Qué podemos hacer? y el niño optó por dejar la mochila en el suelo, solucionando así el problema.

Como madre, mi tendencia natural cuando veo que  mi hija tiene un problema es intentar protegerla y solucionarlo yo misma para que no “sufra”. Sin embargo, con el tiempo voy entendiendo que así no le estoy ayudando y que por el contrario estoy interfiriendo en su adquisición de autonomía. Desde luego, la tarea de los padres no es fácil y muchas veces no sabes si lo estás haciendo bien o si a pesar de las intenciones, no estás ayudando a tu hijo.

Por otra parte, en el trabajo encuentro a menudo jóvenes con más de 20 años que no se sienten preparados para realizar una experiencia de prácticas profesionales en el extranjero. Se escudan en la falta de conocimientos lingüísticos pero hay otros motivos como un escaso nivel de autonomía, confianza en sí mismos, miedo a lo desconocido y falta de hábito en solucionarse los propios problemas. De hecho a veces son los padres o madres los que piden la información para sus hijos en vez de empoderarles.

Por eso creo que es un proceso en el que hay que ayudarles fomentando la participación progresiva en actividades como excursiones, campamentos en España ,  campamentos en otros países, intercambios europeos etc. Para que poco a poco vayan adquiriendo esa cultura del viaje y una serie de habilidades y capacidades como la autonomía, confianza en sí mismos, tolerancia a la frustración, flexibilidad, apertura de mente.

Además, creo que es positivo que nuestros hijos participen en todo el proceso: informarse de las inscripciones, participación activa en la preparación y evaluación. Apoyándoles y animándoles pero dejando que sean ellos quienes dejen la mochila en el suelo para quitarse la chaqueta.

Al final, como madre ¿Cuál es el objetivo final con mi hija? ¿Cómo me gustaría que fuera el día de mañana?. Personalmente me gustaría que fuera una persona autónoma, independiente pero sociable, empática pero asertiva, segura de sí misma… y entonces ¿Cómo puedo ayudarla a adquirir todas estas habilidades? Creo que la respuesta es: dándole alas.

 

“Hay dos regalos que debemos dar a nuestros hijos: Raíces para crecer y alas para volar”  Anónimo

Acerca de Elizabeth Adán

Coordinadora del Área Internacional de Inter Europa Rioja. Gestiona y coordina el programa de prácticas profesionales en el extranjero Proyecta T.

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8 Comentarios

  • Virginia dice:

    Excelente! Me encuentro en la misma tesitura…como trabajar este aspecto teniendo la certeza de que lo estás haciendo bien? La duda siempre va a estar ahí, acechando. Lo que si está claro es que el trabajo será duro y largo pero los resultados mereceran totalmente la pena.
    Un beso!

  • Maite dice:

    Qué razón tienes en lo que expones.
    Ser madre/padre no es una tarea fácil, sobretodo por no saber si las medidas de actuación que estás aplicando son las adecuadas o correctas…
    Estoy totalmente de acuerdo en enseñar para que sean individuos independientes, autónomos y resolutivos… y abandonar paulatinamente la idea de «padres helicóptero» (aquellos que acuden al mínimo obstáculo).
    Todo ello sin olvidar que son nuestros hijos y que tendrán nuestro apoyo cuando lo necesiten y reprimendas cuando sean necesarias…

  • Elena dice:

    Totalmente de acuerdo! y lo importante que es desde mi punto de vista que aprendan a decidir lo que quieren por si mismos (por si misma en el caso de mi pequeña) en ese proceso y que les respetemos su eleccion.

    • Gracias por tu comentario Elena. Como bien dices, si somos capaces de que nuestras hijas consigan tomar decisiones por ellas mismas y asumir sus consecuencias querrá decir que lo hemos hecho bien 🙂 Estoy segura de que no siempre entenderemos su decisión, pero a pesar de eso creo que debemos confiar en ellas y si se equivocan, estar ahí para que se sientan escuchadas y apoyadas. Eso sí, la teoría es una cosa… ya iremos viendo cómo va la práctica. Buena suerte!

  • Maria Luisa dice:

    Lo primero de todo es que los hijos no vienen con instrucciones y los padres intentamos hacerlo lo mejor posible y a pesar de eso seguro que nos equivocamos muchas veces . La vida es un constante aprendizaje en todos los sentidos , tanto de hijos como de los padres !

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