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Viajar, sentir, explorar, conocerse. Cuando estamos sumergidos en la rutina diaria, a veces no nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. En estas fechas echo la vista atrás, cierro los ojos y pienso en todo lo que ha sucedido estos meses. En mi mente aparece rutina, trabajo, y miles de experiencias que han llenado el 2017.  Cuando te das cuenta de todo lo que llevas vivido, se necesita un paréntesis y comenzar a pensar por donde seguir caminado. Sin duda, la mejor manera de coger aire, cargar energía y volver a empezar es un viaje. Coger la maleta nos aporta fuerza, pasión y entusiasmo. Pero ¿a donde? Desde mi experiencia personal una de las mejores opciones para conectar con uno mismo es refugiarse en un entorno natural.

Jóvenes en el Tirol Austriaco

Jóvenes en los Alpes Austríacos

Los lugares puramente naturales, huyendo de la contaminación, el ruido y las prisas, nos hace conectar con nuestro interior, nos equilibra y ayuda a conocernos mejor. Esto es una experiencia personal que tengo la suerte de realizar cada verano con el fin de hacer una reflexión interna de donde estoy y hacía donde voy. Esta desconexión es tan importante para los adultos como para los niños. Año tras año lo veo, por ejemplo, en los jóvenes de 10 a 14 años que vienen al campamento de verano de Austria en pleno Tirol en los Alpes. En el campamento además de aprender inglés realizan actividades al aire libre y se relacionan con jóvenes de otras nacionalidades. Los participantes van con ansia de dejar la vida diaria para poder conectarse con otras partes de si mismos. Sus caras, cuerpos y actitud cambian de manera importante cuando tras 14 días en otro lugar de Europa pisan de nuevo tierras riojanas.

La propia rutina diaria hace que lo más jóvenes estén estresados: exámenes, extra escolares, ejercicios, academias…ocupan su día a día. Me veo reflejada en estos pre adolescentes, que después de un curso lleno de actividades, tienen la oportunidad  de dejar la mente en blanco para conocerse, conectar con otros jóvenes  y abrirse a un mundo diferente. Lo que realizo y realizan es lo que denomino desconectar para conectar. Desconectar de la rutina para conectar con uno mismo. Los beneficios son miles, entre ellos la tranquilidad mental con la que vuelven. Regresan felices, relajados, un poco más adultos, con las cosas más claras. No solo han aprendido inglés sino que se bajan del avión con otra actitud, y las pilas cargadas.

Hacer actividades que normalmente se escapan del día a día en un entorno de tranquilidad tiene múltiples beneficios para los jóvenes que se observa en su rendimiento académico, y en el derribo de fronteras mentales. Lo mismo que a ellos, me pasa a mi. Una vuelve con un equilibro mental y personal que te renueva por dentro. Tan importantes es estar conectado a la vida como desconectarse para encontrarse, porque solo encontrándose a uno mismo tendremos el valor de crecer en la vida.

“Mira profundamente en la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor”. Albert Einstein.

Acerca de Sara Virto

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