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Viajes, jóvenes y discapacidad.

Hace ya más de una semana que volví de uno de los viajes que más me ha removido por dentro. Que más ha hecho que me de cuenta de pequeños detalles, que día a día vivimos, pero que pocas veces nos paramos a pensar. Y que ha hecho que valore aspectos de mi trabajo que pocas veces había tenido en consideración y que me hacen estar orgulloso de mi trabajo. En resumen, que me han hecho ser feliz con lo que hago: ¡y qué importante es eso!

De todas estas reflexiones tienen gran culpa una veintena de jóvenes de Francia, Italia y España. Un grupo de jóvenes con los que he convivido durante una semana y me han hecho abrir los ojos. Os estoy hablando de un intercambio que tuvo lugar en la localidad francesa de Grenoble y que tenía como título “Tous ensemble, tous egaux” ( Todos juntos, todos capaces) donde se mezclaban participantes con discapacidad y sin ella.

Pero más allá de qué actividades hemos hecho; pesé a que las expectativas se han cumplido mucho más de lo esperado: creamos un museo humano donde jóvenes con discapacidad presentaban a ciudadanos de Grenoble que se acercaron a visitarnos algunas de las personas más conocidas de nuestro país como deportistas, personajes famosos de la historia, cantantes, etc.. me quedo con todo lo que he aprendido al verles convivir. Al verles participar en una experiencia europea como esta: para muchos su primera vez fuera de España. Y es lo que realmente permanecerá en mi, como aprendizaje, para siempre.

Para muchos de ellos son pocas las oportunidades de viajar, y más concretamente fuera de sus países, por lo que proyectos como estos le dan opciones de conocer. Conocer otros jóvenes, conocer otras realidades, otras lenguas…. al fin y al cabo conocer significa aprender y aprender nos hace crecer como personas.  Además, la lengua de comunicación era una incógnita para muchos de ellos: ¿seré capaz de comunicarme pesé a no hablar inglés? y después que los jóvenes del grupo español con los que viajaba te expliquen que les han enseñado a jugar a otros chicos a un juego de cartas y que el juego que han explicado ha gustado a todo el mundo (todo esto con una sonrisa de oreja a oreja) es un pequeño ejemplo de cómo la comunicación es posible aún sin tener un lenguaje común y cómo estos jóvenes de ahora en adelante no temerán esa barrera del idioma; si no que la reconocerán y tendrán una actitud positiva frente a esa dificultad. Y por último, el simple y sencillo hecho de viajar, tan común para unos pero tan raro para otros (y más si hablamos de jóvenes con discapacidad viajando sin sus familias), motiva mucho y si estamos motivados nos enfrentamos a nuestras vidas con otra actitud; una actitud positiva que nos hace ver las dificultades desde otro punto de vista: el de la superación.

Acerca de Gonzalo Marcos

Educador del proyecto CHAT de Inter Europa. Coordina y colabora como educador en campamentos internacionales. También es preparador laboral de personas con discapacidad intelectual.

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