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Muchas veces cuando conozco a gente nueva, me encuentro con amigos que hace mucho tiempo que no veo o, incluso, cuando estoy con mi familia suelen preguntarme: pero Gonzalo, tú ¿a qué te dedicas?

Bendita frase.

Mi respuesta siempre comienza con una sonrisa y respondo con otra pregunta: ¿quieres la respuesta corta o tienes tiempo para que te cuente? Porque simplemente es así. Tengo la suerte de poder explicar que tengo un trabajo que no aburre, que siempre busca sacar lo mejor de ti, un trabajo que hace renovarte continuamente y te pide seguir estimulándote como profesional y, por lo tanto, como ser humano.

Hoy quiero centrarme en una de mis funciones preferidas. La de ser preparador laboral. O mejor dicho: la de ser amigo, responsable, persona de confianza, cojín de las inseguridades y compañero de festejos. Quizás muchos de los que hoy me estáis leyendo no sepáis que significa. Por ello quiero compartir con vosotros qué significa para mí:

Cuando empecé a investigar y leer sobre el empleo con apoyo entendí que el preparador laboral es la persona que facilita la correcta integración en un puesto de trabajo de una persona con discapacidad (en mi caso jóvenes con discapacidad intelectual). Pero después de cuatro años y varias formaciones laborales a mis espaldas quiero compartir con vosotros todo de lo que he podido disfrutar: todo de lo que he podido aprender. Muchas veces queremos encontrar en los libros sobre lo que un día nos gustaría llegar a ser. Pero son las personas que nos rodean y cómo nos relacionamos con ellas la mayor muestra de lo que somos, lo que hacemos y lo que un día podremos llegar a ser.

En este caso hace tiempo que empecé a trabajar con un grupo de jóvenes con discapacidad. Algo nuevo para mí. Siempre he sabido que en mi futuro estaba la meta de ayudar a los demás: ¿cómo? nunca había dado con la respuesta exacta.

Gonzalo con María Sanchez en su puesto de trabajo.

Comencé formándoles en todo aquello que creía básico para comenzar a trabajar sin darme cuenta que también me estaban formando ellos a mí. Los conoces, te conocen. Aprendes de sus potencialidades y debilidades, y ellos también te muestran las tuyas. Ganas confianza en ellos y ellos la ganan contigo.

Posteriormente surge el momento de buscarles unas prácticas, un contrato de trabajo, algo que haga ver al mundo de hasta donde son capaces de llegar. ¿Difícil? Sí, pero tienes toda la confianza de que pueden hacerlo, los conoces y sabes de qué son capaces.  Esa es la principal motivación que te lleva a luchar por conseguirlo.

Finalmente, llega la gran prueba de fuego: empezar trabajar. Todos sus miedos, inseguridades, presión salen a la luz. ¿De ellos? ¿Tuyos? De ambos. Somos un equipo. Un equipo que se conoce y que tiene clara su meta: continuar aprendiendo de cada uno allí donde se encuentren. Y si ambos damos lo mejor de nosotros mismo, el equipo alcanza el éxito. Para ellos un trabajo, un modo de seguir saliendo adelante pesé a las dificultades. Para mi la satisfacción de haber conocido plenamente a alguien y haberla acompañado hasta alcanzar una de sus metas.

Ahora bien, ¿entiendes de qué trabajo? Entonces entenderás lo afortunado que soy.

Y tú, ¿ te has parado a mirar a tu alrededor todo con lo que eres capaz de conocerte?

 

Acerca de Gonzalo Marcos

Educador del proyecto CHAT de Inter Europa. Coordina y colabora como educador en campamentos internacionales. También es preparador laboral de personas con discapacidad intelectual.

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